La crisis aprieta. Y a la altura de la fecha en la que estamos, poco voy a descubrir.
“Los vinos de precio alto pierden mercado”; “El vino en general pierde mercado”
“Estamos ante un mercado en recesión y con excedentes”
“El consumo se desplaza de canales”
“La hostelería sufre su mayor crisis”
“Los impagos aumentan un 23 por ciento”;
“La supervivencia a la crisis se plantea con una guerra de precios”
En tiempos revueltos… es buen momento para abrirse a nuevos retos.
Siempre he pensado que nunca hay momentos malos, lo que me ha hecho ver siempre el vaso medio lleno, y he comprobado que de todas las etapas, dificultades o cicunstancias se puede aprender algo ó aplicar esa mejora que era necesaria y no aplicábamos.
Creo que todo lo anterior resume mi actitud sobre la que debería ser nuestra postura ante la crisis. Esta crisis, principalmente del circulante, por distintos motivos según el caso, está concienciando, a todos en general, de que esto no puede seguir así: necesitamos más profesionalidad por todos los agentes. Debemos aprovechar que la gran mayoría del sector de la hostelería está más receptiva de lo habitual a todo tipo de cambio, y aún más a lo referente al tema financiero, para dar un paso adelante.
En temas comerciales no voy a entrar, por lo menos de momento y ahora, pero sí, y esta es mi intención, hablar del tema financiero para con nuestros clientes. Creo que en muchos más temas, por ejemplo este, el financiero, los distintos distribuidores podríamos trabajar en una misma línea. Veo en un futuro cercano que nos batiremos en las calles sólo con acciones comerciales propias de cada empresa y marca.
Mi opinión es que existen muchos más puntos en los que deberíamos hacer frente común YA, ¿no apredemos de los bodegueros?: su sentido gremial, respeto, ferias y eventos, comunicación, márgenes de maniobra, formas de pago, y un largo etcétera.
Dicho esto, y centrándonos en el tema que nos atañe, creo que es momento para comenzar a trabajar en las condiciones financieras con nuestros clientes, y quizá, por qué no, también con nuestros proveedores. Propongo dar los primeros pasos para entablar reuniones que traten estos temas, y que con suerte se conviertan en la primera huella de la creación de la asociación de distribuidores de vinos y licores de la provincia de Sevilla.
Por ejemplo, referente a los clientes, expongo algunas de las mejoras que se podrían hacer: crear nuestra propia base de datos de impagos (o sólo pueden los bancos), trabajar con una misma compañía de seguro comercial, establecer tiempos de pago reales y bien definidos en el sistema administrativo: ventas al contado, reposición, 30 días y 45 días máximo según cliente e importe de factura. En cuanto a facturas y albaranes, exigir siempre de forma obligatoria la identificación plena del que recibe la mercancía, y plasmar en dichos documentos, las condiciones generales de venta bien definidas y de forma global, etc…
Para terminar, dejo abiertas estas cuestiones: ¿Cómo está influyendo esta crisis?, ¿qué estamos haciendo para enfrentarnos a ella?, ¿Qué propuestas está haciendo el sector?, ¿Podemos salir fortalecidos?
Hay tantos temas en los que podríamos unir fuerzas, que sólo dejo este post como ejemplo de ello y establezco aquí las primeras pautas de lo que será mi blog en lo sucesivo. En próximas entradas habrá más.
José Luis Becerra y Olmedo
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